lunes, 15 de octubre de 2012

Tres imágenes para mi vigilia (en vela).



viernes, 23 de septiembre de 2011

1- Los peregrinos salieron debajo del asfalto, como ratas, a copar el tren. Aplastados unos con otros, banderas, conversaciones a los gritos e incomodidad en el Roca. Algo insòlito. Nunca vi tantas personas aglutinadas a una hora tan temprana, en mi querido ferrocarril.
Sin duda èsta mañana en La Plata habrìa algo nuevo, algo distinto.. Como todos los dìas. Ciudad sùbita.
Por lo pronto era invierno otra vez. Al cruzar las avenidas, el viento te acompañaba hasta la otra vereda, llevàndose con toda ferocidad las voces de los entusiasmados del tren.
-Es el diablo que se metiò en su cuerpo y le està comiendo la vesìcula.. Si Kali fuera mas a la iglesia...

2- Como un impasse mental, cambiamos de imagen. Afluentes del Rio de La Plata, veteados con burbujas blancas, dispuestas en una gran composicion GEOMETRICA de grises, verdes, marrones y el destacado blanco de una garza. Besè el riacho con la mirada, lo recorrì. El rio abierto es seductor. Pero el arroyo salvaje, es una delicia. La generosa naturaleza me acariciò.. Con el perfume, con la sensacion del aire de ultramar, me abrazo, me estremecio, y dejo pendiente una invitacion, para un futuro encuentro..
Quizas ese haya sido mi ultimo sentir.. No estuvo mal..

3- A la vuelta, despidiendome de la ciudad sùbita en el mismo contexto en el que lleguè, ventoso, gris, humedo, amenazador, veo pasar a una mujer, una ùnica mujer con un paraguas inmenso...
Inevitablemente, me invadio el terror.. Comencè desesperadamente a preguntarme.. Y si acaso llovia y yo ya no podia sentirlo? Me daria cuenta si alguna vez me pasara?
Perder el sentido del tacto y darme cuenta que ya no està.. Cambiaria mucho las cosas?
Que tacto puede tener uno en primavera? Las hormigas picandote la espalda cuando uno se tira al sol un dìa de calor...
Uno le debe la resignaciòn al aislamiento.. La distancia lacerante mata a la percepciòn.
Quizas, es un juego ciclico que alguien maneja y disfruta, matar a los sentidos con el invierno que te cala los huesos, (probablemente por eso duelan cuando el viento helado te choca furioso), para despues despertar los sentidos vez, por un beso del amante, la lengua recorriendo la mèdula. Despabilar al Sistema Nervioso Central.

Quizas, quizas, el frio se colò en mi piel, y mis celulas ya murieron. Estoy segura de eso. Veo la llovizna, pero no la siento.
La lluvia debe ser real. Fue anunciada en el pronòstico de èsta mañana. Esa mujer no puede estar equivocada.. ¿porque deberia estarlo? Y mas con un paraguas tan enorme.
Es evidente, yo ya no siento.


(1876) Mujer con Paraguas -- Edgar Hilaire Degas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario